jueves, 28 de julio de 2011

Cómo ser un superhéroe por un día

Para conseguirlo hay una serie de pasos absolutamente necesarios para todo aspirante a superhéroe:

1º Pensar un nombre original.
Para hacer esto debemos reflexionar sobre las capacidades que tengamos. No podemos llamarnos Fishman, por ejemplo, si no sabemos nadar.
También debemos elegir entre varias opciones, siempre pensando en como quedará al decirlo: "¿Es un pájaro? ¿Es un avión? ¡No, es Fuerteman!", no queda bien.
2º Crear un traje.
Cuando tengamos un nombre debemos diseñar un traje que vaya acorde con él. Como en el caso anterior, no nos podemos llamar Fishman y llevar un traje relacionado con el fuego.
Pero lo más importante es la comodidad. No podemos ir salvando gente en tacones o con un vestido de Prada.
3º Pensar en tu historia.
Todos los superhéroes tienen una historia sobre como se han convertido en superhéroes. Lo único que necesitas en este paso es imaginación.
4º Elegir archienemigo.
Spiderman y el Duende Verde, Batman y el Jocker, Harry y Voldemort, Cenicienta y su madrastra,... Hasta las princesas Disney tienen un archienemigo, esa persona contra la que tienes que luchar y desea tu muerte (y generalmente la de toda la humanidad).
Este paso es de los más fáciles, sólo tienes que resultar odioso con la gente más odiosa.
5º Elegir un compañero de aventuras.
Otro paso importante. Todo superhéroe necesita un par de amigos que lo ayuden a luchar contra su archienemigo. Generalmente tienen rasgos comunes:
- Más feos que el protagonista.
- Parecen algo más tontos, pero sacan al superhéroe de todos los apuros (por lo que se demuestra que son el doble de listos).
- Se enamoran de una amiga del superhéroe.
- Nunca abandonan a su amigo.
- Gracias a ellos el superhéroe descubre cómo matar al villano.
- Nadie los conoce hasta que ayudan a salvar a la humanidad.
6º Elegir una pareja.
Para los chicos es simple: una chica en apuros.
Para las chicas es algo más complicado, pero hay varias opciones:
- El chico guay del instituto que deja a la animadora y se enamora de ti.
- El "mejor amigo" al que le puedes contar todo.
- El supuesto ayudante que se une a ti sin tu consentimiento y que te pone de los nervios.
- Al que tienes que salvar.
7º Elegir un hombre anciano que te sirva de inspiración.
Elemental: que sepa decir frases profundas.

Cuando ya hayas hecho todo esto solo te queda un paso, el último:

8º A salvar a la humanidad.

miércoles, 15 de junio de 2011

Día 4

Las olas sacuden ligeramente la barca. El agua consigue reflejos anaranjados, el sol está cayendo. Enciendo el motor nuevamente, tras una larga siesta flotando en el océano. Todavía tengo tiempo de pasar por La Floreana antes de ir a casa.

Me llamo Amelia, vivo en Puerto Baquerizo, en las Islas Galápagos. Desde hace algún tiempo la rutina de mi vida me ha empujado a escapar con mi pequeño barco hasta una pequeña isla, La Floreana, donde prácticamente no hay nada más que mar y un pedazo de tierra. Allí se pasean de vez en cuando un grupo de gente, mis "espectadores", y cada día, represento una función.

En la capital, mi vida es de lo más normal, una vida anónima entre otras muchas. Por el contrario, en La Floreana, rodeada de rebosante calma e inusual expectación, dejo que conozcan a mi otro yo, ese que es interesante.

Últimos mil metros

Notar el viento cortante en tu cara, mover brazos y piernas descompasadamente, reír mientras corres a carcajadas, recordar tu infancia. Correr como si la vida te fuera en ello, correr hacia ninguna parte, correr sin pensar en la gente que hay a tu alrededor. Simplemente, correr por correr.

Día 3

Otro ambiente totalmente distinto. Me siento perdida y, como medio de defensa, cambio mi personalidad.

Mi nombre es Ayleen. Vivo en Sunshine Coast, en la costa este de Australia. Han aparecido dos ideas en tu cabeza, ¿verdad? Lo sé, surf y aborígenes. Pues bien, no soy ni surfista (incluso me da miedo el agua), ni un aborígen (tengo un piso, en un edificio, en una ciudad); sólo para dejarlo claro. Os preguntareis entonces, ¿qué hace una chica de la otra punta del mundo en un lugar tan alejado y desconocido? Puedo responder a esa pregunta con una frase: soy una chica perdida buscando a otra persona perdida. La diferencia es que yo sigo estando más perdida que ella. Esa persona es mi abuela. Hace más de 10 años que no la veo, quizás ni se acuerde de mí, pero yo sí me acuerdo de ella. Tengo su imagen, algo borrosa en mi cabeza: una mujer, con la cabeza entre las sombras de la noche, acurrucada en mi cama mientras me leía una historia. Cada noche una historia distinta. Y eso es lo único que necesito para encontrarla.

Como las historias de mi abuela; otra persona, otra vida distinta, un nuevo relato. Ser quien se desee ser...

Mi vida en las alturas

Amanece y el sol se cuela entre las hojas. Un tirón en la escalera y subo. Recogido entre unas pequeñas paredes de madera se encuentra mi refugio. Un lugar alejado del mundo (y del suelo); un lugar que es mío, única y exclusivamente mío.
Un puff es el único mueble que se puede apreciar. A su alrededor se esparcen libros, dibujos, anotaciones, lápices de colores, juegos,... Cicatrices de la felicidad. En las paredes, como en un museo, yacen colgadas fotografías de todas las épocas y de todos los lugares del mundo.
Mi pequeña casa en el árbol muestra mi vida y sirve, simplemente, para quien quiera evadirse de la realidad.

Día 2

El bullicio de gente que hay en la calle me agobia, no me deja respirar. Me abandono a su fuerza, como en un rebaño de ovejas, dejo que me lleven a donde gusten, siguiendo la corriente...

Soy Akame y actualmente vivo en Zhengzhou, una de las muchas ciudades de la bulliciosa China. No sé a qué día estamos, tampoco sé muy bien dónde estoy. Me he perdido en un mar de gente desconocida, a la que no le importo yo, ni ellos me importan a mí. ¿Que a qué me dedico? Trabajo en un pequeño café escondido entre las callejuelas de Zhengzhou. Los clientes son pocos, pero en realidad tampoco me importa el dinero. Solamente necesitaba un lugar fijo, un sitio de referencia, donde solo yo decidiese quién soy, donde la gente sienta que soy real, aunque en cierto modo no lo sea.

Los rostros cambian al otro lado del mostrador. Una sonrisa, una mirada,... una conversación inesperada (por su parte, claro) y a cada vez, una nueva personalidad.

Le Cirque du Soleil

Las luces bailan por todo el escenario otra vez. El clamor de los espectadores se extiende por toda la carpa. Los nervios me asaltan de nuevo, nos dan la señal. Comienza la función. Rápidamente trapecistas, acróbatas, mimos,... llenan todo el espacio, es hora de hacer soñar al público con nuestro espectáculo. En unos pocos pasos me encuentro al frente de cientos de personas interesadas en nuestro oficio.
De la parte superior de la gran carpa, descuelgan levemente unas lámparas barrocas, de difícil descripción a causa de sus infinitos detalles. Uno, dos, tres... Los movimientos de mi cuerpo son mecánicos, igual que en los ensayos, me digo. Alguien me aúpa por detrás para que pueda alcanzar la lámpara y entonces la hago girar y girar y girar, hasta que las luces se confunden con los hierros del lamparón, y ya no soy consciente de lo que hago. Los voceríos de los espectadores me recuerdan donde estoy, y mi cuerpo continúa moviéndose. Y los colores, los disfraces, las luces, los objetos,... Todo se funde creando la magia del circo.